Eric Ericson fue un director de coros sueco fallecido en 2013, a los 93 años. Creó el coro de la radio sueca, dirigió durante cuarenta años el coro de la Universidad de Uppsala y su trabajo más reconocido lo hizo al frente de un coro de cámara fundado en 1945. Quien quiera escuchar su trabajo puede visitar el canal de ese Chamber Choir.
Ericson escribió un libro de dirección coral, hoy agotado y sin traducción al español, que incluye un capítulo llamado "Método de ensayo". Ahí propone una serie de pasos para que el director llegue al primer ensayo con la obra completamente dominada, tanto en lo musical como en lo técnico. La premisa de fondo es simple: un director que no domina la partitura pierde tiempo valioso de ensayo y, si además le cuesta estudiar, termina dirigiendo siempre las mismas obras.
El ideal, según Ericson, es tener un oído interno tan entrenado que alcance con mirar la partitura para escucharla completa, con armonía y todo. Como eso lleva años de práctica, propone pasos intermedios: cantar cada parte por separado marcando el fraseo con la mano, chequear la afinación de los intervalos en el piano, y luego cantar los acordes en voz alta, nota por nota desde el bajo hasta la soprano, comparando lo que uno imagina con lo que efectivamente suena.
El paso siguiente es tocar una parte mientras se canta otra, hasta dominar todas las combinaciones posibles entre voces. Quien no tenga soltura en el piano puede lograr algo parecido con un editor de partituras: cargar la obra en Sibelius, Musescore o Finale y hacer que el programa reproduzca una voz mientras uno canta cualquiera de las otras. Después conviene ejercitar saltos aleatorios entre partes y compases, para forzarse a seguir varias líneas al mismo tiempo, y si es posible, tocar tres voces y cantar la cuarta.
Ericson recomienda usar un diapasón para practicar cómo dar las notas en los distintos puntos donde probablemente haya que retomar el ensayo, no solo al principio de la obra. También sugiere practicar los saltos entre partes ya en el tempo definitivo, algo especialmente útil cuando hay entradas imitativas: cantándolas uno mismo puede anticipar qué dificultades va a tener el coro para tomar cada entrada.
Otro paso es armar una guía de dirección: una línea que recorra toda la partitura marcando entradas, cambios de dinámica y de tempo, para después cantarla de punta a punta mientras se dirige frente a un atril, sin coro.
Ericson sugería escribir a mano una reducción para piano de la obra; hoy ese trabajo lo reemplaza transcribirla en un editor de partituras, lo que además permite generar audios de estudio para el coro. El último paso es dirigir la obra completa de memoria, imaginando el sonido de un coro ideal, hasta dominar tan bien la dirección que en el ensayo real quede toda la atención disponible para escuchar al coro real.
Ericson cierra la idea insistiendo en que el sonido ideal de un coro es siempre fruto de la experiencia acumulada por cada director, y por eso recomienda no perder ninguna oportunidad de escuchar buenos coros y de estudiar también música que no sea coral.
Seguir estos diez pasos antes del primer ensayo evita perder tiempo de coro leyendo a primera vista y permite que el director llegue con un concepto de interpretación definido y un dominio técnico completo de la obra. Quien quiera compartir cómo le funcionó este método puede escribir a gusespada.com/contacto.